He crecido entre proyectos sociales, culturales y humanos, observando formas de vivir y escuchando historias que a menudo quedan en la sombra. Desde pequeña me ha movido la necesidad de comprender a las personas y su manera de sentir el mundo.
Esta sensibilidad me ha llevado al cine documental y a la videografía, donde he descubierto que la cámara puede ser tanto un puente como un refugio.
Trabajo desde la empatía y la cercanía, creando espacios donde las personas se sientan cómodas para mostrarse tal y como son. Me interesa capturar lo que sucede, pero sobre todo lo que se respira: miradas, silencios y gestos que cuentan más que las palabras.
La música forma parte de mi lenguaje. Edito siguiendo el tempo, buscando que cada imagen encuentre su lugar dentro del ritmo emocional del vídeo. Me gusta que el resultado haga sentir que vuelves a vivir un momento, no solo que lo estás viendo.
Trabajo desde una mirada documental y cinematográfica, cuidando la luz, los tiempos y la narrativa con coherencia e intención. Detrás de la cámara es donde doy espacio para que las historias sucedan, aportando una lectura sensible y honesta de lo que tengo delante.
Me define la voluntad de contar historias reales con alma. Historias que conectan, transforman y perduran.








